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Derechos Humanos

Todas las personas tenemos unas necesidades básicas que deben ser atendidas para que podamos desarrollar una vida digna, como son la alimentación, la higiene, la salud, la educación, una vivienda, el desarrollo pleno de nuestra lengua y cultura, el cuidado de la familia o la participación en la comunidad, entre otros, que deben ser desarrollados bajo principios como la seguridad, el respeto de nuestra autonomía, la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad.

Los derechos humanos van más allá de la noción de necesidades físicas e incluyen una perspectiva más holística de los derechos humanos en términos de roles civiles, políticos, sociales, económicos, culturales, medioambientales...

Estos derechos básicos para la sostenibilidad de la vida están avalados por normas internacionales y gozan, por tanto, de una protección jurídica.

Cuando algo se define como un derecho, significa que alguien (el "sujeto de derechos") tiene un reclamo o derecho legal, y alguien más (el "responsable por los derechos") tiene una obligación o deber legal correspondiente de cumplir con ese deber.

Los derechos humanos se centran en la dignidad del ser humano y no pueden ignorarse ni abolirse; son interdependientes; están relacionados entre sí, y son universales.

Dondequiera que exista un derecho, existe por tanto alguien con una obligación. Los responsables de los derechos son principalmente los actores del Estado y de las instituciones, y los actores no estatales, como son las empresas, que pueden ejercer influencia en los derechos de otros actores. Sus deberes son en algunas ocasiones positivos (de hacer o proporcionar algo, o impedir que algo suceda – p.ej. discriminación) y, en otros, negativos (abstenerse de hacer algo).



Sostenibilidad de la vida

La sostenibilidad de la vida es una responsabilidad social compartida.

La lógica de la acumulación –con el objetivo único de obtener beneficios- es la que dirige hoy día el funcionamiento social, y rige las decisiones sobre cómo estructurar los tiempos, los espacios...el qué, cuánto y cómo producir. Esta centralidad de los mercados opera en nuestra manera de entender la realidad. Y poner en el centro la lógica de acumulación hace imposible la existencia de una auténtica responsabilidad social en la sostenibilidad de la vida.



Se plantea la necesidad de promover un desarrollo orientado a la satisfacción de las necesidades humanas. Las personas como actores claves de su propio desarrollo en vez de como beneficiarios pasivos de productos y servicios. Ello implicaría, por ejemplo, hablar de la invisibilización de trabajos fundamentales en el cuidado de la vida –realizados mayoritariamente por las mujeres y sin reconocimiento social (ver concepto de "Trabajo de cuidados" más adelante).

Las necesidades humanas tienen una dimensión objetiva- que respondería a necesidades biológicas- y otra más subjetiva, que incluiría los afectos, el cuidado, la seguridad psicológica, la creación de relaciones y lazos humanos, etc. aspectos tan esenciales para la vida como el alimento más básico.

El paradigma del desarrollo humano sostenible valora la vida humana en sí misma. No valora la vida simplemente porque las personas pueden producir bienes materiales.El desarrollo debe posibilitar que todas las personas aumenten su capacidad humana en forma plena y den a esa capacidad el mejor uso en todos los terrenos, ya sea el económico, el cultural, el político, el social o el medioambiental.

El desarrollo sostenible es un proceso de cambio progresivo en la calidad de vida del ser humano, que lo coloca como centro y sujeto primordial del desarrollo.



Trabajo de cuidados

El trabajo es mucho más que trabajo asalariado. Existe todo un mundo de actividades humanas fuera del terreno de los mercados.

Nos interesa recuperar las actividades invisibilizadas, resaltar las características de "el otro trabajo / los otros trabajos", nombrar a sus protagonistas, alejarnos de los mercados y lo monetario como el eje del análisis y poner en su lugar la sostenibilidad de la vida y el tiempo de vida para hablar también de las relaciones de poder envueltas en el reparto de los trabajos y sus frutos.

Entre los trabajos no remunerados, está el trabajo doméstico y de asistencia, pero también está el trabajo gratuito de ayuda a los negocios familiares. Hay toda una serie de trabajos comunitarios de múltiples tipos. Desde el "voluntariado" y las ONGs, hasta proyectos autogestionados, pasando por la participación en partidos políticos, asociaciones, etc.

Para aglutinar todas las variantes de trabajo, optamos por el término trabajo de cuidados, caracterizándose por ser, en primer lugar, un trabajo mayoritariamente hecho por mujeres; invisible y sin reconocimiento social ni económico; que implica un fuerte componente afectivo y relacional. También se caracteriza por la realización de múltiples tareas al mismo tiempo, por la gestión constante de tiempos y espacios y por la polivalencia de los conocimientos necesarios; y es un trabajo donde la diferenciación entre tiempo de vida y tiempo de trabajo es sumamente dificultosa, más aún cuando se combina con los trabajos remunerados.



Brechas de capacidad

Los sujetos de derechos son individuos o grupos cuyos derechos debieran tomarse en cuenta cuando se evalúan y analizan los retos específicos en la sostenibilidad de la vida.

Los elementos de la capacidad en un enfoque basado en los derechos humanos se definen como responsabilidad (debiera), autoridad (podría) y recursos (puedo).

Significa descubrir qué elementos de capacidad hacen falta y están haciendo que el desempeño de los responsables por los derechos sea deficiente, y por qué los sujetos de derechos no están reclamando sus derechos. A estas fallas les llamamos brechas de capacidad.



Persona o grupos vulnerables

Situación en la que una persona o grupo de personas–derivado de causas y determinantes estructurales, transitorias o personales- está en posición de desventaja en relación a bienes o valores sociales importantes y necesarios para el sostenimiento de la vida, y por tanto le sitúa en una condición de desventaja en el ejercicio pleno de sus derechos y libertades.

Las diferentes causas que originan la situación de vulneración afectan de forma diferente a cada persona, pero tienen en común que les hace socialmente "menos capaces" de afrontar los retos de la sostenibilidad de la vida.

La vulnerabilidad fracciona y, por lo tanto, anula el conjunto de garantías y libertades fundamentales, de tal forma que las personas, grupos y comunidades en esta situación tienen derechos únicamente a nivel formal, ya que en los hechos no se dan las condiciones necesarias para su ejercicio.

Por ejemplo, una mujer con personas a su cargo (hijos o personas dependientes), si quiere un empleo tiene que disponer de una infraestructura suficiente (familiar, pública o privada) que la sustituya durante su jornada laboral. Derivado de esta circunstancia, encontramos que cada vez más personas mayores cuidan de los/as niños/as cuando las madres están trabajando o donde personas dependientes encuentran cada día más dificultades para que sus necesidades sean atendidas.

Esto es una muestra de la centralidad del mercado en la organización social y de cómo sus imperativos se consideran inflexibles frente a la necesidad de atender al cuidado de las personas, algo realmente esencial para la sostenibilidad de la vida. Las mujeres se incorporan y permanecen en el mercado laboral como una anomalía, porque es una estructura pensada para personas que no tienen que cuidar de nadie. Esta paradoja insostenible constituye la "normalidad" desde la que se construyen las retóricas de igualdad y conciliación.

 


A la hora de implantar la Metodología GIZAIN es importante considerar una serie de Principios Fundamentales que deben impregnar todas las fases, los procesos, las formas de hacer así como las medidas que se implanten desde la empresa. Así, será necesario que estos Principios se compartan y sean comprendidos debidamente por todas las personas que participen en el proyecto.


  • Orientación a las Personas y sus Derechos y Deberes: Todas las acciones y decisiones que se desarrollen a lo largo de la Metodología deberán buscar la satisfacción de las expectativas de las personas en el cuidado y la sostenibilidad de la vida. Su implicación activa en todo el proceso es clave.


  • Disponibilidad: Los medios y recursos necesarios para la implantación de la Metodología deben estar presentes, en condiciones y cantidades adecuadas y suficientes (herramientas, información, formación, canales de comunicación...).


  • Accesibilidad: Todas las actividades y materiales diseñados en el proceso, herramientas, informes de seguimiento, medidas definidas, comunicaciones, etc., deberán estar abiertas a todas las personas a las que afectan, sin discriminación alguna, y habrán de incorporarse acciones positivas que garanticen la inclusión en el sentido físico (personas con discapacidad), geográfico o cultural (lengua), según sea requerido.


  • Aceptabilidad: Todas las actividades y materiales diseñados durante la implantación deberán adecuarse eficazmente al perfil de las personas que conforman la empresa y de aquellas a las que afecten asegurando que éstas responden a los valores de las personas, especialmente atendiendo a la diversidad de género o cultural, por ejemplo en el uso del lenguaje o el tipo de canales de diálogo y comunicación.


  • Adaptabilidad: Todas las actividades y materiales diseñados durante la implantación, habrán de configurarse de manera flexible para responder al cambio de los contextos según vaya avanzando la aplicación de la Metodología.


  • Participación e Inclusión: Todas las personas, sin discriminación alguna, deberán participar de forma activa, libre y provechosa, potenciando su adhesión y garantizando la adaptación a sus expectativas respecto del proyecto.


  • Comunicación y Diálogo: La participación sólo tiene sentido si la información pertinente está disponible en el momento oportuno y en un lenguaje y un formato accesibles, teniendo en cuenta por ejemplo la diversidad de género, religiosa o cultural.


  • Transparencia: Se debe ser transparentes en cuanto a los procedimientos en la toma de decisiones, en el uso de la información y los datos recogidos (quién, para qué y cómo), en las comunicaciones emitidas y en las acciones llevadas a cabo.


  • Mejora Continua y Oportunidad de Innovación: Será necesario evaluar los resultados y los procesos llevados a cabo durante la aplicación de la Metodología así como en la formulación y desarrollo de las medidas que determine la empresa. Ello servirá para identificar obstáculos y oportunidades de mejora y guiará la estrategia de la empresa en la ruta hacia la sostenibilidad de la vida.


  • Sostenibilidad: Se deberá monitorear y analizar la compatibilidad de las formas de hacer a lo largo de todo el proceso con los valores culturales y éticos de las personas implicadas, de forma que resulten aceptables por éstas.


  • Materialidad: Es necesario centrar atención en todos aquellos asuntos relevantes sobre los cuales la empresa puede impactar (directa o indirectamente) en la sostenibilidad de la vida de las personas y su entorno; y viceversa.